
Cuando escuché en mi consultorio por primera vez a una mujer decir que su marido subía y bajaba no entendía de qué me estaba hablando. Psicólogo porteño recién llegado al Alto Valle estaba desorientado. Mi desconcierto aumentó cuando descubrí que entre subir y bajar podía pasar una semana o dos. Resulta que en el mundo petrolero no se dice voy a trabajar y vuelvo a casa.
En esta industria, hay una manera distinta de organizar el tiempo. Lejos del conocido modelo de 5 días de trabajo, una jornada de ocho horas con dos días de descanso durante los fines de semana, muchos trabajadores petroleros trabajan por Diagramas. Existen muchas variantes, “14 x 7”, “10 x 5” u otras, es decir, 14 días de trabajo “en el campo” con jornadas de 10 o 12 horas (o más) y 7 días de descanso (“14×7”). También puede ocurrir que toque trabajar turno noche, de 17hs. a 9hs. Se trabaja de noche y se duerme de día. Con lo cual, tanto en frecuencia y duración de la jornada laboral, como en rotación (turno diurno/nocturno), el tiempo se organiza de una forma diferente en este mundo.
No cambia solamente el horario de trabajo; cambia el modo de habitar el tiempo.
Sin embargo, con el mismo cuerpo el trabajador vuelve durante los días de franco a habitar el ritmo compartido por la mayoría de las personas.
El trabajador “Sube” al campo, y “Baja” al hogar.
Quizás esta forma de nombrar nos habla de un pasaje entre dos formas de vida. Arriba el pozo, la cuadrilla, los turnos, los jefes, los compañeros. Con el paso de los días, entre conversaciones, comidas compartidas y ayuda mutua, se van construyendo vínculos muy fuertes. Para muchos, se construye allí una segunda familia. Abajo está el hogar, la pareja, los hijos, la vida familiar. Dos mundos, cada uno con sus vínculos, sus tiempos, sus ropas y sus reglas bien diferenciadas.
El diagrama no organiza solamente el trabajo; también organiza la vida familiar.
Cada subida y cada bajada obligan a reorganizar la vida cotidiana. Una pareja que vuelve a encontrarse. Hijos que recuperan por unos días a su padre o a su madre. Rutinas que deben volver a acomodarse. También hay despedidas repetidas, bolsos que se preparan una y otra vez, videollamadas, silencios en la casa y amaneceres vistos desde la ventanilla de una combi.
¿Qué efectos tiene vivir durante años entre dos mundos? Quizás empezar a hacerse esa pregunta sea también una manera de comprender un poco mejor a quienes viven subiendo y bajando, y a quienes acompañan esas subidas y bajadas.
Lic. Federico Parodi
Una versión de este texto fue publicada en el medio Vaca Muerta News el 1.08.26
| Cookie | Duración | Descripción |
|---|---|---|
| cookielawinfo-checbox-analytics | 11 months | This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Analytics". |
| cookielawinfo-checbox-functional | 11 months | The cookie is set by GDPR cookie consent to record the user consent for the cookies in the category "Functional". |
| cookielawinfo-checbox-others | 11 months | This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Other. |
| cookielawinfo-checkbox-necessary | 11 months | This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookies is used to store the user consent for the cookies in the category "Necessary". |
| cookielawinfo-checkbox-performance | 11 months | This cookie is set by GDPR Cookie Consent plugin. The cookie is used to store the user consent for the cookies in the category "Performance". |
| viewed_cookie_policy | 11 months | The cookie is set by the GDPR Cookie Consent plugin and is used to store whether or not user has consented to the use of cookies. It does not store any personal data. |